Viernes, 14 Enero del 2011
Telefónica instalará allí su sede corporativa en Cataluña y su centro de I+D. Cuando finalice el traslado, en marzo, trabajarán en la torre, que fue presentada ayer, unas 1.200 personas. Las tres primeras plantas estarán abiertas al público en general ya que la empresa instalará un centro de demostraciones de las últimas innovaciones tecnológicas y un cibercafé.Antes de ser la sede de Telefónica, la torre ya existía como proyecto marcando el inicio justo de la avenida Diagonal, por lo que se la denomina también edificio Zero Zero. Corría el año 2000 y, en pleno proceso de desarrollo de la zona del Fórum, el arquitecto Enric Massip ganó con su equipo el concurso para levantar una torre hotel que incluso llegó a tener un operador dispuesto a asumir el coste. La crisis posterior al 11-S de 2001 desbarató los planes y el proyecto se aparcó a la espera de mejores oportunidades. Finalmente, el Ayuntamiento de Barcelona decidió cambiar su uso transformándolo en suelo de oficinas y vendió el derecho de superficie al Consorcio de la Zona Franca, que ha invertido 86 millones de euros en su construcción.
En total, se atendieron siete personas por traumatismos y cortes por cristales en el centro de Barcelona. Escarp ha destacado que, a pesar de que no había ninguna actividad prevista, también en la Torre Agbar se han reunido unas 1.200 personas para comer las uvas. Ha informado de que la celebración terminó temprano, ya que a las 2.00 horas "ya estaba todo muy restablecido".
La concejal ha destacado que de los 89 controles de alcoholemia practicados, solamente cuatro conductores dieron positivo, y tres de ellos superaron el límite penal. "Son unos datos muy buenos", ha remarcado.
“Generalmente se preparan menús sin muchos riesgos para que gusten a todo el mundo. Clásico y sin riesgos”, apunta la responsable de relaciones públicas del hotel Condes de Barcelona. Y muchas son las combinaciones para atraer a todos los bolsillos. “La cena de gala y el cotillón se pueden hacer por separado. Quienes cenan tienen acceso a la fiesta cotillón, y quienes quieren sólo cotillón pueden acceder pagando sólo 30 euros”, cuenta la relaciones públicas de Le Meridien.
Y en cuanto a la música, hay orquestas y conjuntos para todos los justos. Desde la apuesta del Arts por sus Divinas y los ritmos de los años 50 y 60, hasta la fiesta de los 80 que prepara el Juan Carlos I, pasando por los ritmos más tranquilos del hotel Claris (la agenda social de los hoteles de Barcelona se puede encontrar en la web oficial del gremio, Masquehotelbarcelona.com). “Es una noche especial y si encima puedes tocar lo que te gusta y con calidad, es casi un honor”, asegura Montse Franco, la vocalista que junto al guitarra Albert Vila dará ambiente a la fiesta del Claris. Con veinte años de experiencia y muchas tablas, prepara un repertorio amplio. “Iremos viendo el comportamiento del público, cómo se encuentra, qué quiere, para ir variando. Pero en principio preparamos algo de swing y de blues, combinado con algo más rápido”, cuenta la cantante, quien apuesta por una propuesta de marcha cargada de mucho romanticismo.
Pero las tradiciones son las tradiciones y eso es lo que muchos extranjeros buscan. “Quieren las tradiciones locales y no perdonan las uvas”, asiente Pachmann. Clos lo corrobora, aunque en sus hoteles han añadido ideas propias, como la de colocar un dátil entre las doce uvas. ¿El motivo? La respuesta el próximo día 1.
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